Como
sabemos, la guerra, las enfermedades, la
planificación familiar y la migración son factores que modifican la población. Anteriormente
y posterior a la Guerra de Independencia y la Revolución Mexicana se buscaba un
alto índice de natalidad de tal forma que todo México estuviera poblado no fuéramos blanco fácil para la invasión
extranjera por lo que en los medios de comunicación de favorecía y se alentaba
el tener gran cantidad de hijos que posteriormente se integrarían a la fuerza laborar
de México para darle el auge económico y Social que tanto necesitaba. De esta
forma había muchísimos niños y pocas personas de la tercera edad, esto último
debido a la alta mortalidad por enfermedades que hoy no son de alerta
epidemiológica y tenemos entonces, una pirámide poblacional de base ancha y
superficie angosta. Medicamente se necesitaba atender a muchísimos niños por lo
que especialidades como pediatría y ginecoobstetricia eran fundamentales, así
como la creación es escuelas como proyectos sociales. Recordemos que en ese
entonces la mayoría de defunciones se debía a enfermedades infectocontagiosas.
Ahora
bien, después del “Baby Boom” de esos años, empezó la sobrepoblación de tal forma que las
instancias gubernamentales nuevamente lanzaron programas sociales, pero esta vez
de control de la natalidad, es decir, el auge de los métodos anticonceptivos. Con
el paso del tiempo todas están campañas han ido surtiendo efecto dando como
resultado familias de 1 a 3 integrantes (cómo máximo) y mejor atención a cada
uno de los miembros de la familia por lo que la esperanza de vida se incrementó
tanto para hombres como para mujeres. Lamentablemente México no supo aprovechar
la inmensa mano de obra que tenía para lanzarlo como un país de primer mundo y
ahora esa población fuerte y vivaz compone a la tercera edad. Como los
nacimientos ahora son pocos (comparados con años anteriores) y la defunciones
disminuyeron también, la pirámide se está invirtiendo. Ahora más bien parece ser
equidistante de su base a la punta, esto se conoce como “inversión de la
pirámide poblacional”. Ahora tenemos muchos ancianos de los cuales preocuparnos
creando centros geriátricos por lo que ellos deben ser un pilar en el aspecto
social del país.
Antes
predominaban las enfermedades infectocontagiosas y ahora las crónico
degenerativas como Diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovaculares,
cáncer; que requieren centros de alta especialidad y enseñanza a la población
de cuidados longitudinales más que transversales como se llevaba a cabo con las
infectocontagiosas, es decir, un cambio saludable al estilo de vida.
Como
los niños siguen naciendo es primordial brindarles atención en centros
educativos así como enseñanza de oficios para aquellos que no quieran
incursionar en las licenciaturas o ingenierías e invertir en tecnología ya que
todo se importa genera un mayor costo
que si nosotros la produjéramos.

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